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Llueve (Videopoema)

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Y ahora qué

Y ahora qué, qué hago yo sin ti. Me duele saber que ya no estarás aquí. Que no podré volver a oír tu voz. Y ahora entre lágrimas te echo de menos. Me enseñaste que debía ser fuerte, a no depender de nadie, a buscar mi propia felicidad. Me enseñaste a arreglar las cosas, a que debía ser ordenada, a ser responsable, a ...tantas cosas, pero no a estar sin ti. Imagen Pixabay de Jolanta Dyr

El sueño de la Bella Durmiente.

  Le pusieron Aurora porque nació un bello amanecer de primavera. Y aquella niña sonriente y revoltosa por arte del natural transcurrir del tiempo se convirtió en una hermosa adolescente, y como a todo adolescente le llega la edad del pavo, a ella sin embargo, le llegó la de la marmota, porque los pavos no duermen tanto como lo hacía Aurora.  Es falso que aquella hada fuera una mala bruja. No, no lo era, solo era una curandera aficionada las “malas yerbas”, vengativa y muy torpe.  Y como la ignorancia se viste de atrevimiento, se ofreció a curar la astenia permanente de la princesa. Pero cuando la mente está en otro universo que no es la tierra, no hay razonamiento que gobierne el orden de las cosas. Tomando por error una planta de valeriana y dos gotas de esencia de mosca del sueño, hizo una infusión para la princesa.  No fueron cien años los que durmió la princesa, porque no hay sueño que cien años dure, ni aburrimiento que lo provoque. Solo tres mese...

Nostalgia

Me gusta observar como llueve. El olor a tierra mojada que precede a la tormenta. Me gusta quedarme así, sin pensar en nada, viendo como las gotas repiquetean sobre el cristal, aunque a veces y solo a veces llega un recuerdo, una melodía o una canción.

Ya no me dueles como antes

Ya no me dueles como antes. Ya no siento esa ansia por vadear los caminos de la incertidumbre. No siento el febril impulso de asomarme al abismo de la tristeza y dejarme caer, y caer. De flirtear con la guadaña de la parca, para abandonarme en sus brazos. En algún momento, nunca supe por qué un ángel se apiadó de mí y en mi caída libre me señaló una puerta. Mi curiosidad ganó la partida, y  entonces abrí aquella puerta, y una luz de cordura me arrancó de los brazos del mundo de  las sombras. Aún me sigues doliendo, tengo que admitirlo; pero no como antes. Mi corazón ya está encallecido y las heridas ya no me duelen. Me duele la ceguera que padecí, me duele aquella estúpida devoción hacia un cuerpo sin alma y sin remordimiento. Me duele mi ingenuidad, la lealtad sin condiciones que te profesé y que jamás me devolviste. Me duelen las horas que pasé esperando una simple muestra de cariño,  y me duelen tus migajas; pero más me duele haber...

Maldita tristeza

Hoy la tristeza vino a visitarme,  me preguntaba.. quién soy y qué hago aquí. Soy sin ser y, sin ser, estoy en la eterna duda de pertenecer a ningún lugar. Ella se me abraza ahogándome de nuevo en su lánguida melancolía de tormentosa desesperación. No quiero ser ese náufrago que clama de nuevo su salvación. !Márchate! grito, ella se ríe y me dice que no. Pienso ignorarla, que me abandone, me repudie y me olvide. Maldita tristeza vete de mi, déjame ser yo . ©Derechos registrados

Vérsame...