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El viento me trajo tu recuerdo

El viento me trajo tu recuerdo,
insípido, sin emociones,
anestesiado y sin dolor.
Y al igual que vino,
el viento se lo llevó.

©Texto registrado

Imagen: Pixabay.com

Dime que no eres un sueño

Dime que no eres un sueño,
que tus ojos son dos mares
de aguas tranquilas
 y que puedo bañarme en ellos.
Dime que la piel que acaricio
no son simples sábanas,
que puedo tocarte,
que son ciertos tus besos.
Dime que no imaginé
cuando dibujabas con tus dedos
corazones imaginarios en  mi espalda,
ni tu pasión
quemándome a fuego lento.
Dime que no eres ensueño
que se desvanece al primer rayo de sol,
que eres carne y eres deseo.
Dime que no eres un sueño,
dímelo, dime que todo eso es cierto.

©Todos los derechos registrados. Código de registro: 1611269922553
Imagen: Pixabay

No más lágrimas

Se acabó, no más lágrimasderramadas en la noche.
No más súplicas de ida y vuelta.
No más esperanzas arrodilladasen eterna penitencia.
No más juegosde te quieroy te olvidocuando la soledad te golpea.Ni más lamento a destiempotan hipócrita como tu pena.Nada de melancólicos recuerdospara ser platode segunda mesa.Se acabó, ya no habrá más lágrimas,se me acabó la paciencia.

Texto registrado en Safe Creative: Código de registro: 1605287936494
Imagen: Pixabay

Aquel soldadito de plomo

No era un  juguete roto; aunque a veces se sintiera así. Había perdido la pierna una noche tormentosa de otoño en la que la suerte decidió soltar su mano. Les llamaban los soldaditos de plomo por aquel uniforme de gala y su número de hombres cañón. Cambiaron de circo, pero la suerte que les abandonó aquel día andaba ejerciendo de buscona en alguna esquina. A pesar de eso el amor que no tiene día ni hora llamó a su vida. Una bailarina con acento francés clavó su melancólica mirada en el más joven de los soldados, porque el amor cuando es de verdad no tiene barreras; salvo los celos desmesurados de un payaso celoso.

Aquel amor iba aumentando al ritmo del odio del desdichado payaso que no soportaba la humillación de ser rechazado. Día tras día repetía <<Algún día serás mía y de nadie más>>. Pero el día se iba alejando a cada beso y a cada abrazo, no así el odio y los fantasmas de los celos que le susurraban en su mente <<No será tuya si no haces algo>>. Y lo hizo. …

Y tú qué sabes del amor

No sé a qué juegas, tampoco debería importarme. Pero a veces me sacas de quicio, aunque ya cerré esa puerta.
 Si tu mundo se ha vuelto gris debe ser porque expulsaste al arcoíris de tu vida. Te columpiaste, como siempre, en tu vanidad para saltar a pies juntillas sobre tu egocentrismo. Y ahí sigues dando lecciones de si el amor es esto y el desamor es aquello, como si supieras a ciencia cierta qué es eso del amor. La palabra amor te viene tan grande como los jerséis que te pones para estar en tu casa. Deja de hacerte la víctima y reconoce que fuiste tú quien lo asesinó a sangre fría. No tienes coartadas, lo sabes. Estabas allí cuando lo mataste.

Tú eres poesía

Una metáfora, tus ojos;
una rima, tus besos;
una copla, tu boca;
y un poema, tu cuerpo.

Texto registrado en Safe Creative con el código de registro: 1604187260883
Imagen: Pixabay.com