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Descontando cuentos. La ratita presumida


  Erase que se era, pero al final no fue.

   Una eterna pregunta se la hace un día y al otro también.
¿Por qué elegiría al gato y no al ratón?

  Aquél maldito día la sedujo con su ronroneo prometiéndola noches de loca pasión. Ella-pobre incauta- encendida en ardiente deseo decidió liarse el lazo rojo a la cabeza y dar el sí quiero, para luego arrepentirse después.

  Ella que presumía de belleza, ahora se bebe las calles vendiendo su cuerpo por cuatro monedas que derrocha aquel gato traidor.

  Desde entonces, cada noche, tras maldecir su mala hora, inyecta a su pequeño cuerpo grandes dosis de alcohol para olvidar un momento esa mierda que impregna su vida y amortigüe la pena que la destroza en pedazos sin compasión. En la farola de la esquina, su dignidad se cambia de acera cada vez que la ve, ella herida en su orgullo se maldice a ratos, y luego vuelve a beber.

 ¿Para qué querías marido maldita rata? se maldice así misma.
 ¡Mírate infeliz! si tienes ojeras hasta en el corazón de tanto llorar tu mala suerte. Con lo bien que estabas en tu casita, sola pero con tu dignidad intacta, y ahora ¿qué eres? te lo diré yo: solo eres una puta rata; puta y barata.

 A veces reza sollozando entre mares de desesperación, para que aquel ratoncito de ojos color azabache regrese y la rescate de las zarpas de ese desgraciado. Pero aquel desconsolado ratoncito no regresa, el gato hace meses que le alquiló una vida entre sus fauces y allí se quedó.

 Hastiada de tanta mala suerte fue esta mañana a comprar matarratas a la tienda de la esquina y por el camino repetía una letanía: o él, o yo.

   Registrado en Safe Creative: Código: 1505114068995

Comentarios

  1. Muy buen relato o más bien, una muy buena adaptación.
    Besicos muchos.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado. Miles de besos para ti.

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