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Nostalgia


Me gusta observar como llueve. El olor a tierra mojada que precede a la tormenta. Me gusta quedarme así, sin pensar en nada, viendo como las gotas repiquetean sobre el cristal, aunque a veces y solo a veces llega un recuerdo, una melodía o una canción.

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Todo sobre Hansel y Gretel

Cuando los celos obsesivos y enfermizos gobiernan sobre un amor devoto y ciego, no hay orden que equilibre al caos que se avecina. Y es aún peor cuando esos celos clavan sus garras sobre dos almas puras e inocentes.
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El amor ni se compra, ni se vende

Ya no me dueles como antes

Ya no me dueles como antes.
Ya no siento esa ansia
por vadear los caminos de la incertidumbre.
No siento el febril impulso
de asomarme al abismo
de la tristeza y dejarme caer,
y caer.
De flirtear con la guadaña
de la parca, para abandonarme en sus brazos.
En algún momento, nunca supe por qué
un ángel se apiadó de mí
y en mi caída libre
me señaló una puerta.
Mi curiosidad ganó la partida,
y  entonces abrí aquella puerta,
y una luz de cordura
me arrancó de los brazos del mundo de  las sombras.
Aún me sigues doliendo,
tengo que admitirlo;
pero no como antes.
Mi corazón ya está encallecido
y las heridas ya no me duelen.
Me duele la ceguera que padecí,
me duele aquella estúpida devoción
hacia un cuerpo sin alma
y sin remordimiento.
Me duele mi ingenuidad,
la lealtad sin condiciones
que te profesé
y que jamás me devolviste.
Me duelen las horas que pasé esperando
una simple muestra de cariño,
 y me duelen tus migajas;
pero más me duele haber confiado mi corazón
a alguien tan egoísta
que sol…